lunes, octubre 25, 2010

Los trajes leoneses que el Museo Metropolitan quiso comprar

Hoy domingo, 24 de Octubre, y firmado por Emilio Gancedo, Diario de León publica un extenso reportaje (http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=560844) sobre la espléndida exposición que, bajo el título "El Traje Ceremonial del Órbigo y su entorno en el siglo XIX" ha sido montada y es comisariada por nuestro amigo y compañero, Javier Emperador, Presidente de la Asociación d'Amigos de la Indumentaria Llariega del Reinu de Llión, Socio Fundador de ComunidadLeonesa.ES.

Quien todavía no la haya visitado tiene hasta el próximo jueves, para hacerlo y puede ver todos los detalles y horarios en es siguiente enlace: http://comunidadleonesaes.blogspot.com/2010/09/el-traje-ceremonial-del-orbigo-y-su.html

Y si os queda alguna duda, podéis leer a continuación el artículo citado, seguro que os animaréis a visitarla, si todavía no lo habéis hecho, ¡NO LO LAMENTARÉIS!:

Los trajes leoneses que el Museo Metropolitan quiso comprar

Don Gutierre acoge, hasta el día 28, una exposición única con los vestidos que usaban las riberanas en tiempos de Napoleón Nunca antes habían sido mostrados. Algunos de los trajes leoneses más antiguos conocidos han sido pacientemente reunidos por el especialista Javier Emperador con la mirada puesta en una exhibición que se clausura esta semana y que está siendo de visita obligada para los amantes de la indumentaria del Viejo Reino.




Nuestras abuelas llamaban a estas prendas «el vestido antiguo». Significativa señal de los muchos años que llevaban alfombrando el fondo de aquellas grandes arcas de madera esquinadas en las alcobas. Son las tocas, justillos, mangas, sayuelos o sayines, fajeros o uriellos, sayas, mandiles delanteros y traseros, medias y collaradas pacientemente recopiladas por el especialista en indumentaria Javier Emperador y que ahora se han aupado, en singular exposición, hasta el primer piso del Palacio de Don Gutierre, sede de la Concejalía de Cultura Leonesa, donde encaran la última semana de su exhibición al público.

Emperador, a quien pertenece el 90% de las extraordinarias piezas aquí reunidas, explicó que el objetivo de esta muestra es «aproximarnos a lo que, en su momento, debió ser la indumentaria tradicional en su uso ceremonial en el Órbigo y su entorno próximo (Maragatos, Páramo, Cabrera, Valduerna, Valdería...) durante la primera mitad del siglo XIX». Un trabajo que no se ha detenido únicamente en la mera presentación de los tejidos y adornos, sino en una exhaustiva documentación que también se ofrece a los visitantes y que incluye grabados de época, cuadros y viejas fotografías, partijas e inventarios de bienes, textos de autores y viajeros de aquel entonces... en lo que podría calificarse, sin duda, como una de las exposiciones de indumentaria más interesantes de las últimas décadas en León.

Y es que los vestidos más antiguos conservados, y presentes en Don Gutierre, se remontan a la primera mitad del siglo XIX, es decir, en tiempos de la invasión napoleónica y posterior levantamiento popular contra la francesada. «La tipología de esta vestimenta no quiere ser definitoria de un modelo único, sino que pretende mostrar que existían, durante ese período, infinidad de variantes -”informa Javier Emperador-”. Lo cierto es que, a medida que evoluciona el siglo XIX e igualmente evoluciona la moda, van quedando algunas piezas que empiezan a considerarse, por parte de nuestros abuelos, como prendas que formaban parte del traje antiguo.

Formas y prendas, como el mandil trasero además del delantero, la toca o las mangas, que acabaron usándose «sola y simbólicamente en acontecimientos muy especiales y significativos. Es, en definitiva, lo que damos en llamar traje ceremonial», confirma Emperador, dueño de, con toda probabilidad, la colección privada de indumentaria tradicional más importante y completa del Noroeste.

En concreto, fue en la ribera del Órbigo y en Maragatos, fundamentalmente, donde se siguió utilizando este tipo de atuendo, constituido por complementos y elementos muy arcaicos, «y donde han venido manteniendo un significado de índole representativa», detalla el etnógrafo quien, en la presentación de la exposición, desplegaba un anecdotario histórico del uso de esta indumentaria: «Podemos remitirnos a la boda de Alfonso XIII o a la despedida de la Legión Cóndor en el León de 1939», acontecimientos de gran importancia para la época a los que acudían gentes de muchos pueblos de la provincia ataviados con sus mejores (o más antiguas) galas, algunas de las cuales quedaron fijadas en fotografías de la época.

«Tampoco el arte ha sido ajeno a su representación plástica -”continúa-”. Artistas como Sorolla o los grandes fotógrafos Laurent y Ortiz Echagüe, entre otros muchos, han contribuido a su divulgación». Y así, además de la disposición de las ropas y adornos en maniquíes, la exposición incluye una pormenorizada explicación de cada una de las piezas más importantes.

Telas y adornos de excepción

«Aquí, en Don Gutierre, se han reunido tres de las, posiblemente, cinco únicas tocas que existen actualmente en la provincia, y dos de los cuatro sayines», detalla el comisario de la muestra, advirtiendo también la singularidad de las grandes collaradas presentes en la sala; una auténtica, la otra fiel reproducción. Se trata de auténticas cascadas de plata trenzadas de collares, cuentas, valiosos corales, amuletos, triangulares símbolos hebreos luego cristianizados, figas; cristos preñaos...

«Parte caía por el pecho, y parte por la espalda, había veces que a la mujer había que llevarla a caballo porque no podía andar del peso que llevaba encima», comenta Javier Emperador, recordando que en determinadas fiestas y romerías los pueblos competían entre sí en «exhibiciones de riqueza» por medio de estas mujeres y sus adornos excesivos. Sin ir más lejos, los corales de una de las collaradas están valorados en unos 3.000 euros.

Porque no sólo en terminos de valor etnográfico se cifra la importancia de la exposición que encara ahora su última semana -”se clausura el jueves-”, sino muy especialmente en los económicos. Una valoración general de toda la muestra podría arrojar una cantidad cercana a los 180.700 euros (treinta millones de las antiguas pesetas) y para uno de los más antiguos trajes se firmó un seguro por valor de 6.000 euros, según el comisario de El traje ceremonial del Órbigo y su entorno.

Otra buena prueba del valor de estos vestidos, anteriores a lo que hoy se considera como el «traje leonés» prototípico, es el hecho de que el famoso Museo Metropolitan de Nueva York quisiera comprarlos para su extensa colección de indumentaria procedente de todos los rincones del mundo... sin éxito, pues la excepcional colección de 112 trajes leoneses de Javier Emperador, de diferentes épocas y usos, sigue, íntegra, en poder de este investigador y empresario.

Préstamos de la Diputación, de otras instituciones y de particulares han completado la muestra, en la que llaman poderosamente la atención algunas de las escasas imágenes que se conservan de estos trajes femeninos, tan antiguos que se convirtieron en «ceremoniales», como las que se tomaron el Día Regional Leonés de mitad de siglo pasado a paisanas llegadas de Castrillo de los Polvazares, Llamas de la Ribera y Veguellina-Hospital de Órbigo. Precisamente de esta última localidad es la imagen que identifica la exposición entera y que muestra a una mujer, en la escalera que da acceso al corredor, con uno de esos vestidos ceremoniales que tanto se asemejan a los, hoy, casi únicamente conocidos en La Alberca salmantina o en los valles pirenaicos de Ansó y Hecho.

Durante estos días, el Palacio de Don Gutierre ha visto pasar, además de a miembros de la práctica totalidad de los grupos de folclore leoneses, a colectivos etnográficos de Asturias, Galicia, Cantabria y otros lugares, y a expertos de centros de investigación, siendo la exposición más visitada de las organizadas en la casona.