miércoles, junio 15, 2016

"León, Reino de Libertades" I Jornadas de Historia del Reino de León Y Conmemoración de las CORTES DE 1188

CONMEMORACIÓN DEL MILENARIO DEL NACIMIENTO DE FERNANDO I (*)

Viernes, 17 de junio de 2016 en el Salón del Ciprés de la Real Colegiata de San Isidoro
  • De 19,00 a 20,00 horas - Las Huellas de Fernando I en el Museo San Isidoro de León - Raquel Jaén, Directora del Museo de San Isidoro de León.
  • De 20,00 a 21,00 horas - Fernando I y la Idea Imperial Leonesa - Margarita Torres. Profesora de Historia Medieval de la ULE. Presentación a cargo de Isabel Cantón, representante de la UNESCO.
Sábado, 18 de junio de 2016 en el Salón del Pendón de la Real Colegiata de San Isidoro
  • De 19,00 a 19,45 horas - Los cristianos del Oriente Medio, entre el hecho histórico y la persecución religiosa-política actual - Raad Salam, Dr. en Filología Árabe y Estudios Islámicos, Presidente y Representante de la Unión Caldea en España.
  • De 20,00 a 20,45 horas - La Taifa de Denia, puente entre AL-Andalus y Alejandría. Madinat Daniya en tiempos de Fernando I, rey de León. Fuentes y Testimonios Arqueológicos - Josep Gisbert, arqueólogo de Denia.

CONMEMORACIÓN DE LAS CORTES DE 1188

Sábado, 18 de junio de 2016
  • 20,30 horas: Inicio del cortejo real desde la Plaza de Regla (enfrente de la Catedral), discurriendo el desfile por las calles: Ancha, Ruiz de Salazar, Pilotos Hermanos Regueral y Cid para finalizar en la Plaza de San Isidoro, Plaza Santo Martino, 5
  • 21,30 horas: Llegada a San Isidoro y representación teatralizada de las Cortes de 1188 en el Claustro de San Isidoro de León. Entrada libre hasta completar el aforo.
  • 23,00 horas: Proyección de la obra de Xavier de Richemont en la fachada de San Isidoro de León.
Domingo, 19 de junio de 2016 / Claustro de San Isidoro
  • 20,00 horas: Actuación de SIRMA (Música Sefardí) interpretando el espectáculo "Sefarad: Cantos para la libertad". Entrada libre hasta completar el aforo.



(*) Como en algunos ambientes se ha suscitado la oportunidad o no de celebrar el nacimiento de Fernando I a quien determinadas personas han llamado "usurpador", atribuyendo a una supuesta conquista, el hecho de que fuese ungido rey de León, consideramos oportuno hacer las siguientes reflexiones sobre un rey de León que es conocido como Fernando I "El Magno":

A Fernando, navarro por su padre y castellano por su madre, en guerra contra el rey de León, le responsabilizaron los leoneses, con toda la razón, del fallecimiento en batalla de Bermudo III, motivo por el que tardaron más de ocho meses en dejarle entrar en León pero no es menos cierto que, finalmente, y por el cariño y respeto que les merecía la reina Sancha I de León (casada con Fernando), hermana y heredera de Bermudo III (al haber fallecido éste sin dejar hijos) terminaron aceptándole y Fernando, a través de los derechos de su mujer, fue ungido rey de León en la catedral de la caput regis, convirtiéndose en Fernando I de León y siendo, en líneas generales, un buen rey leonés que prosiguió la guerra contra el Islam y aumentó tanto el territorio del Reino como mejoró las finanzas al conseguir que las taifas de Zaragoza, Toledo, Badajoz y Sevilla pagasen parias (impuestos) al Reino de León.

Por otra parte, llevamos años oyendo aquello de que "siguiendo la costumbre navarra" Fernando I repartió el Reino entre sus hijos, afirmación a la que, sin embargo, hay que hacer un montón de objeciones:
  • En Navarra, aún hoy en día, y según su derecho foral, hereda el hijo mayor todo el capital por lo que no queda muy clara la supuesta "costumbre navarra de repartir" mientras que, por contra, en León siempre han heredado por igual (excepto disposiciones contrarias en testamento y siempre salvando las legítimas) todos los hijos, sin distinción de sexos.
  • Cuando en 910 se traslada oficialmente la capital del Reino de Oviedo a León, los tres hijos de Alfonso III El Magno se reparten el Reino sin ningún antecedente "navarro" para dicho reparto.
  • El reparto de la herencia, aunque hecho por el testamento de Fernando I (ya que era el rey ungido) sólo pudo hacerse contando con la aquiescencia de la reina Sancha, auténtica reina por derecho propio. Y la mejor prueba de ello es que Sancho no empezó a pelearse con sus hermanos hasta dos años después de la muerte de su padre, cuando se produjo el fallecimiento de su madre.
  • Y por último, si Fernando y Sancha no hubieran repartido el Reino, el heredero de la totalidad hubiera sido Sancho, lo cual es harto dudoso que hubiera sido muy bueno para León.
Al mismo tiempo, no deja de llamar la atención la repetición hasta la saciedad de esa absurdez de que con Bermudo III se acaba la dinastía de los reyes de León y se entroniza la dinastía navarra. Repetir eso no es sino perpetuar una visión machista del mundo.

¿Acaso Alfonso VI no era hijo de Sancha I, reina de León, no consorte, sino por derecho propio ya que era hija de Alfonso V El de los Buenos Fueros o es que en algún momento de la historia hemos adoptado la costumbre musulmana de que sólo los hombres transmiten la familia y el parentesco?

Absurdez que se vuelve a repetir con Alfonso VII El Emperador, hijo de la reina coronada Urraca I de León, cuando dicen que se entroniza la dinastía borgoñona.

La línea de los reyes de León es directa (sea por vía paterna o materna) entre Alfonso VIII de León (penúltimo rey privativo) y Ordoño II así que, sin ningún género de dudas, son todos reyes de la dinastía leonesa.

Pero ya se sabe, los leoneses somos tan "desprendidos" (léase memos) que enseguida cambiamos de dinastía para ocultar lo nuestro pero nos quedamos callados como muertos cuando hablando de los cuatro reyes castellanos independientes se les llaman "castellanos" cuando su dinastía era LEONESA por mal que nos caigan y mal que les pese a muchos castellanos.

Por cierto, debemos a Sancha I y a Fernando I la construcción de la Real Colegiata Basílica de San Isidoro y del Panteón de Reyes que no se construyó ni en Castilla, ni en Navarra, sino en LEÓN, en la caput regis.

Y por último, en cualquier país en el que la gente tuviese un mínimo de conocimiento de historia y de orgullo de pertenencia a dicha tierra, habría muchas cosas que no tendrían que discutirse porque se conocerían, sobradamente, a nivel popular.