martes, abril 24, 2012

Homenaje a los Héroes Leoneses: Manifiesto 2012

Estamos una vez más aquí, en este marco incomparable de la Plaza Mayor de la ciudad de León, con la compañía en espíritu de gran cantidad de leoneses de la diáspora que por razón de su trabajo no puede acompañarnos físicamente, para rendir un sencillo pero sentido Homenaje a los Héroes Leoneses y como nos gusta decir a los que formamos parte de ComunidadLeonesa.ES, organizadora desde hace años de este Homenaje, cuando hablamos de “Héroes” no nos circunscribimos a una época determinada de nuestra rica y abundante historia, sino que pretendemos rememorar y ensalzar a todos aquéllos que, a lo largo del tiempo, desde nuestro remoto pasado hasta la actualidad, lucharon y luchan por la defensa de nuestra tierra, de nuestra cultura, de nuestra identidad y de nuestra lengua, desde los lejanos astures hasta los leoneses actuales, a través de los más de dos mil años de historia que atesoramos.

Aquellos astures que plantaron cara al mismísimo imperio romano y fueron, junto con los cántabros, el último pueblo peninsular en ser sometidos, aunque en nuestras escuelas se hable de Numancia que sucumbió casi un siglo antes mientras ni siquiera se nombra a Lancia y cuya memoria, así como los restos de sus castros siguen sufriendo los ataques de la desidia y del olvido, aunque en esto hay que reconocer que la suerte seguida por la memoria y los monumentos del invasor romano no es mejor que la de los invadidos.

Y aunque al fin se han tapado los restos de Lancia, esperamos que para protegerlos provisionalmente mientras se prepara su puesta en valor y musealización, la cubrición ha llegado con 20 meses de retraso y tras dos crudos inviernos leoneses, mientras que los restos del “Vicus” de Puente Castro siguen esperando, a la intemperie, una decisión que, como siempre, en esta sufrida tierra nuestra, llegará tarde, aunque mantenemos la esperanza de que el deterioro no sea irreversible.

Tal y como ya se dijo el año pasado desde esta misma tribuna, éste es un acto reivindicativo y una llamada a la unidad de acción de todos los colectivos que en uno u otro momento, pelean/peleamos, por nuestros derechos como pueblo por lo que no podemos eludir que, un año después, muchas de las amenazas que nos asedian siguen siendo las mismas: Sama-Velilla, DOTs, Estación de San Glorio, boicots encubiertos a los aeropuertos de Matacán y La Virgen del Camino, olvido de nuestras infraestructuras más necesarias como el FFCC de la Vía de la Plata y la Autovía León-Braganza por Zamora, y la infinidad de traslados de empresas y servicios, que sirven para arruinar más a una tierra, solidaria como pocas, e injustamente castigada, año tras año, como ninguna, en todas y cada una de sus tres provincias.

Pero no vamos a profundizar en ninguna de estas amenazas porque este año se produce un hecho que eclipsa a todos los demás. Se cumplen 25 años desde el Cierre de la presa de Riaño y de los terribles sucesos que se produjeron en aquel Valle leonés. Hoy día, vistos los hechos con la perspectiva del tiempo y de los resultados obtenidos, no podemos más que seguir indignándonos por el trato recibido y recordar que ya entonces muchos pronosticaron lo que finalmente se hizo realidad.

La presa de Riaño fue un proyecto inicialmente de República que, cual Guadiana, fue apareciendo y desapareciendo en las reuniones de los Consejos de Ministros de todos los gobiernos que tuvo España desde entonces, republicanos y dictatoriales, de derechas o de izquierdas, hasta que, finalmente, un gobierno socialista con la pasividad cómplice de la oposición, decidió condenar a muerte a uno de los valles más prósperos de España y al exilio, al desarraigo y a la pérdida de sus raíces y su identidad, al menos en parte, a sus habitantes.

La coartada para realizar tamaño despropósito fue llamar “solidaridad” al asesinato de un valle y enzarzar a leoneses del norte y del sur de la provincia diciendo que el cierre de Riaño se hacía para regar 80.000 hectáreas que llevarían la riqueza y la fijación de población al sur de León y norte de Zamora. Veinticinco años después, la realidad es que se han regado 8.000 hectáreas, los pueblos leoneses del llano se han despoblado y se siguen despoblando sin que siquiera se haya fijado población en aquellos a los que llegó el escaso regadio y la montaña leonesa, además de destruida y despoblada, se encuentra en una situación de aislamiento y con carencia de infraestructuras tanto de comunicaciones como sanitarias que dificultan aún más la vida de una población cada día más envejecida, mientras la poca juventud que se crió en ella se ve obligada a emigrar a zonas que, contrariamente a lo que sucede en nuestra tierra, han recibido mucho más de lo que han dado.

Los leoneses hemos sido pioneros en la historia en muchas cosas, en nuestros fueros, en nuestras Cortes democráticas, en nuestra organización concejil, pero podíamos haber pasado perfectamente sin ser los primeros cuyas casas fueron arrasadas y cuyas iglesias fueron voladas antes de ser inundadas. Aquellas imágenes terribles, que cualquiera puede ver hoy día en Internet, hacen que nos preguntemos por la calidad democrática de un sistema, un gobierno y un país que acepta sin pestañear tanta barbarie en nombre del progreso, si bien hay que reconocer que la gran mayoría ni siquiera se enteró de lo que pasaba porque muchas de aquellas imágenes se censuraron, silenciándose las voces de los afectados.

Nadie ha pedido perdón por aquellos hechos, el descaro llegó incluso al extremo de que uno de los ministros implicados dijera que se había sacado a los habitantes del valle “a la sillita la reina” y uno se pregunta, perplejo ¿Quién puede tener la desfachatez de jugar con la vida, las raíces y los recuerdos de las personas, simplemente por razones económicas? ¿Quién puede dejar a sus semejantes sin el consuelo de poder llorar a sus muertos en sus propios cementerios?

Sirva todo lo anterior como sentido homenaje a todos aquellos héroes, leoneses y foráneos que también los hubo, que con las manos vacías se opusieron a tanquetas y cetmes en su vano intento de defender sus pueblos, su valle, su medio de vida y su manera de entender el mundo, en una auténtica lucha de David contra Goliat, de la fuerza de la razón, contra la razón de la fuerza.

Pero ahora, 25 años después, nos encontramos con algunos de aquellos héroes que anduvieron por los tejados y otros nuevos que no estaban allí entonces o que ni siquiera habían nacido, que se encuentran empeñados en recuperar, siquiera sea en parte, el Valle de Riaño. Son nuestros amigos y compañeros “Del Caldero”, conocidos así por la frase que les retrata: “Tarde o temprano... ¡Vaciaremos el pantano! Y ¿cómo lo haremos? Caldero a caldero”.

Y ese camino hacia la recuperación del Valle de Riaño, cuenta con una propuesta concreta y bien sencilla, se llama “Proyecto Cota 1080. Puente Pedrosa-Torteros” y consiste en bajar el nivel de las aguas embalsadas hasta la cota 1080, lo que permitiría recuperar parte de los terrenos que quedaron bajo las aguas hace 25 años.

El proyecto se presentará en Riaño, en las III Jornadas del Caldero que se celebrarán durante los días 25, 26 y 27 de Mayo y desde aquí os invitamos a acudir a las mismas, a participar en ellas y a contribuir con vuestro apoyo y esfuerzo a que este sueño se convierta una ilusionante realidad.

Los leoneses hemos demostrado, hasta la saciedad, nuestra solidaridad y puesto que ésta debe circular en ambas direcciones, también nosotros merecemos la solidaridad ajena pero, sobre todo, EXIGIMOS JUSTICIA. Cuando una expropiación no se utiliza para los fines para los que se realizó, los bienes expropiados deben revertir a sus primitivos propietarios y es bien evidente que con un cumplimiento de un 10% de lo prometido no puede considerarse que los bienes expropiados hayan cumplido con los fines que motivaron la expropiación.

Llegados a este punto, no queremos que esta proclama se vea teñida de un espíritu negativo, somos un viejo reino, somos un viejo país, tenemos una historia gloriosa que no precisa de mentiras ni manipulaciones y que, simplemente, debemos conocer, amar y defender y nuestra unidad de acción debe conducirnos a un futuro digno de nuestro pasado.

Con el cierre de su presa quisieron romper la espina dorsal de nuestra tierra, empezar a recuperar lo que fue el Valle de Riaño conducirá a la recuperación de nuestro orgullo de ser LEONESES. Riaño es, y debe ser, un símbolo.

Aquí nació la democracia moderna, mucho antes que en el resto del mundo y ello no nos hace ser más que nadie pero, indudablemente, tampoco menos. Tenemos derecho a ser tratados como ciudadanos, no como súbditos, derecho a ser conocidos por nuestro nombre LEONESES, exigimos que así sea y seguiremos luchando hasta conseguirlo, siguiendo la estela de Vellidos y Bernardos, de Guzmanes y Quiñones, y de aquellos veinticuatro reyes que tuvimos antes de que en Castilla hubiese leyes.

VIVAN LOS HÉROES LEONESES

VIVA EL REINO DE LEÓN

PUXA’L PAÍS LLÏONÉS