lunes, mayo 21, 2007

El leonés Salva Calvo conquistó la Gran Muralla China

Hoy, en La Crónica de León, viene publicado el siguiente artículo sobre este deportista en estado puro que corre con la camiseta de nuestros compañeros del ICECU (Instituto Cepedano de Cultura)

¡¡¡Enhorabuena a Salva, al ICECU, a todos los cepedanos y a todos los leoneses!!!

Pero ante esto solo una pregunta inocente ¿tendría Salva Calvo las mismas escasas ayudas y reconocimiento en todos los medios de comunicación si en vez de leonés fuera de otra comunidad autónoma o de la otra región que forma parte de esta autonomía?

No me contesten, no es necesario. TODOS los leoneses conocemos perfectamente la respuesta.

UN LEONÉS CONQUISTA LA GRAN MURALLA CHINA

Es gratificante que en un tiempo de mercantilismo en el deporte, de mediocres que se creen estrellas, aún queden ejemplos de deporte puro, con mayúsculas. Son los que da Salva Calvo cada vez que se calza sus zapatillas. Es un deportista anónimo, desconocido hasta en su ciudad, pero que puede presumir de haber ganado carreras en cuatro continentes. Ahí es nada. Su última hazaña tuvo lugar en la Gran Muralla China. Sin el apoyo de nadie, en sus días de vacaciones, y gastando el dinero que gana como programador informático, este cepedano de Brimeda se fue para China con esa camiseta en la que lleva grabado a fuego el nombre de León. Y lo hizo para ganar la Maratón de la Gran Muralla China, una carrera monstruosa en la que había miles de competidores y en la que hay que subir casi 4.000 escalones. Salva no sólo logró el triunfo, sino que superó el récord de la prueba en más de 50 minutos y sacó una hora al ex campeón del mundo de maratón, Abel Antón. Un éxito impresionante, pero lo realmente importante en el caso de Salva es su amor loco por el deporte, por las carreras de montaña.

Las 'locuras' de Salva Calvo

Salva Calvo dejó un día su coche al borde del Pantano de Luna. Subió hasta Mallo, de allí a Abelgas, bajó hasta Salce, recorrió todo el Valle de Omaña para subir hasta Villabandín, de allí, monte a través, hasta Riolago de Babia, a Cospedal y por toda la falda de Peña Ubiña hasta Robledo de Caldas para volver a coger el coche. Un bonito paseo de 120 kilómetros plagados de montaña para sentir el placer del deporte en estado puro y para llegar a ser el mejor del mundo. Demasiado simple para recibir una ayuda de nadie. Ha ganado entre los volcanes de la Isla Reunión, en todas las pruebas que se disputan en España, en los Alpes... y en medio mundo. Hace un par de años quiso subir un 8.000 con raquetas en un par de días. Tuvo que aparcar la idea por falta de presupuesto. Él no está hecho para llamar a las puertas de nadie. Lo suyo es correr y ser el mejor del mundo en los suyo. Y ya se sabe que quien no llora no mama y, como dice el tango, el que no mama es un gil. Quizás sea un gil, pero el 'delito' es de las instituciones, que regalan dinero a equipos plagados de 'arrancatapines' y 'saltapraos' y le niegan cuarenta mil duros de los de antes para quien los suda cada día pateando los Picos de Europa de lado a lado. Ayer, en todos los telediarios salió Salva Calvo con el nombre de León y del Instituto Cepedano de Cultura (ICECU) en su camiseta. En Internet había 600 noticias, de todos los países del mundo, hablando de Salva Calvo y de León. Quizás fuera torpeza mía, pero no encontré ninguna que glosara los éxitos de la Cultural, ese equipo con varios híbridos entre jugador de fútbol y motocultor que va a acabar esta temporada con menos puntos que una operación de fimosis. Es la diferencia. Lo mediocre vende. La épica, no.

César F. BuitrónEl Mundo/La Crónica

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