viernes, febrero 14, 2014

Roberto del Campo. In Memoriam

Carlos Cabañas Vázquez, conocido e ilustre leonesista, autor, entre otros libros, de "Hasta que llegue la noche" y "Esto es el País Leonés", me hace llegar, con el ruego de su difusión, este sentido IN MEMORIAM, sobre la figura de otro gran leonés y convencido leonesista que se nos ha ido: Roberto del Campo Iglesias.

Nada quiero añadir a lo que el Profesor Carlos Cabañas comenta; solo pediros que hagáis llegar sus palabras a otros luchadores por la causa para que, al menos entre nosotros, nos quede un agradecido recuerdo a quién, como corresponde, fue un hijo "morido por su tierra" leonesa.

Muchas gracias.


Aún no demasiado anciano, después de una larga y penosa enfermedad, nos ha dejado un apasionado astorgano, discreto leonés del antiguo imperium. Don Roberto del Campo Iglesias.

Siempre me resultó ardua tarea escribir el elogio fúnebre de un amigo, de una persona cercana con la que se han compartido ideas y proyectos. Más porque, en este caso, esas ideas comunes y esos proyectos han ido declinando, unas veces por causas ajenas a nosotros y otras porque la fogosidad de la juventud desapareció hace algún tiempo de nuestras vidas. Debo decir que Roberto aportó mucho para poder alcanzar alguna de esas metas que se había propuesto -en común con el profesor Jaime Andrés y con tantos otros leoneses que queríamos un futuro mejor para nuestra tierra, tan cargada de merecimientos históricos y culturales- pero recibió muy poco a cambio. Y no hablo del agradecimiento de colectivos e instituciones que se vieron favorecidos por su siempre discreta ayuda, que también, sino de que pudiera deleitarse con el florecimiento natural de aquellas semillas de amor a lo leonés que plantó –fuimos plantando- como pudimos y nos dejaron, día tras día, año tras año, legajo sobre legajo, con pasión y tesón. Esta tierra, enferma o agotada, no da sus frutos de vergel antiguo más que por contadas ocasiones y en lugares inopinados.

Roberto prestó, siempre discretamente, su granito de arena al Grupo Autonomista Leonés, al Partido Regionalista, al Nacionalista Leonés, a la UPL. No le importaba tanto la tendencia política como que se tratara conforme a justicia distributiva nuestro país leonés; es decir, pudiera ser una comunidad autónoma como las otras, que muchas lo son con menos merecimiento. Colaboró con todos los movimientos que tenían en sus estatutos el reconocimiento de la tierra y la conservación de la cultura leonesa, siendo uno de los fundadores del Centro Leonés de Catalunya y su primer secretario, organizando aluches, favoreciendo la lucha leonesa y otros juegos autóctonos de Maragatería y tierra de Astorga, ayudando a centros culturales de su ciudad natal y de otras ciudades y eventos del Antiguo Reino, días de las comarcas, de las provincias, de la región, propiciando muchas publicaciones sobre temas leoneses o en lengua leonesa. Formó parte de colectivos de opinión, siempre desde una óptica leonesista, pero rara vez firmó con su nombre los artículos o colaboraciones a la prensa de las tres provincias y de Catalunya, donde residió casi toda su vida y a la que –dicho sea de paso- también favoreció en algún aspecto cultural o monumental. El permanente hermanamiento histórico-cultural del Reino de León con los Condados catalanes en el Santuario de Queralt (vila de Berga) fue, creo, el último evento que propició, gracias a su amistad con el veterano y magnífico Abad.

Tal vez una vasta cultura sin alardes, el pudor –que tornaba sus relaciones un poco distantes- la fidelidad incorruptible a sus convicciones y la discreción en sus actos, sean los rasgos más sobresalientes y encomiables de Roberto del Campo. En vida, posiblemente no fueron suficientemente comprendidos y valorados. Ahora, cuando el tiempo va creando una distancia que otorga perspectiva, pero que no disminuye –sino ensalza- su legado vital, he podido redactar estas merecidas –aunque cortas- líneas como era de justicia y él, seguramente, esperaba de mí. ¡Qué menos!

Carlos Cabañas Vázquez